sábado, 6 de febrero de 2010

Cantá tu propia canción

"Los que son demasiado perezosos o comodones como para pensar por sí mismos y ser sus propios jueces, obedecen las leyes. Otros sienten sus propias leyes dentro de ellos mismos; éstas les prohíben cosas que cualquier hombre honesto haría cualquier día del año y les permiten otras cosas que suelen considerarse despreciables. Cada persona debe pararse sobre sus propios pies."
Herman Hesse, desde Demian.

"Los hombres muelen y muelen en el molino de un axioma y lo único que sale es lo que allí se puso. Pero en el momento mismo que abandonan la tradición por un pensamiento espontáneo, entonces la poesía, el ingenio, la esperanza, la virtud, la anécdota ilustrativa, TODO se precipita en su ayuda."
Ralph Waldo Emerson, en Éticas Literarias.

Ambos, en el capítulo Rompiendo las barreras de los convencionalismos, de Tus Zonas Erróneas, de Wayne Dyer.

AMO la intertextualidad, encontrar que en un libro que estoy leyendo citen algo de otra persona que estuvo en la misma sintonía.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Soy alta

La siguiente reflexión surgió charlando con una amiga (podría poner chateando, pero es con las pocas personas que me pasa que los "chats" son casi verdaderas charlas, como si la tuviera al lado... quizás es porque paso mucho tiempo con ella). Sus últimas líneas dijeron: "dejate de joder con esos blogss, para mi no hacen bien". Sin embargo, aquí voy, a explayarme sin timón ni timonel.

Desde chiquita me di cuenta que ser alta no estaba bueno. Sufría, vivía agachada, la última de la fila, la que "llega", que alcanzame ésto, que subime lo otro. Nunca lo ví como una cualidad. Nunca. Y aquí estoy cosechando una joroba enfrente de un monitor.
En fin. Todo esto iba porque mi amiga me recordó que mañana voy al psicólogo ("¿Si vas al psicólogo para qué escribís en un blog?" pensarán algunos. Les comento que la hora de consulta no me alcanza... y hablarle sobre traumas infantiles no me parece tan importante ahora como para que sean pagadas con lo que vale el tercio de un jean - uf, qué frívola) y me dijo "si te hace bien, lo vale".
¿Qué pude haber respondido yo? "Obvio" podría haber sido la respuesta de una persona simple, sin vueltas. Pero no... le respondí que los resultados son a largo plazo. Como soy corta (de mente) no puedo activar en breve. Es como que ahí es cuando la longitud de mi cuerpo va en concordancia con mi personalidad... todo lo enlentezco, lo alargo...

(Eh... dense cuenta que la introducción es más larga que lo que al final quería decir...).

jueves, 22 de octubre de 2009

La libido y la evolución del yo

"Un fuerte egoísmo preserva de enfermar, pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo, y por fuerza enfermará si a consecuencia de una frustración no puede amar."
Sigmund Freud

lunes, 14 de septiembre de 2009

La foto salió movida

Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo está algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para qué. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

Julito Cortázar

(Confirmado. Si Cortázar y yo nos hubiéramos conocido, podría decir que se inspiró en mi para describir a los cronopios.)

sábado, 5 de septiembre de 2009

Agua de deshielo


Qué bárbaro. Venía caminando por una ruta desolada y se me habían ocurrido unas palabras para empezar a escribir. Ahora que llegué al lugar que tenía planeado me siento a escribirlas y las perdí. Sólo me acuerdo la idea principal: el título de ésto...
La verdad es que me siento como este agua de deshielo que escucho de lejos, de cerca. Agua que corre libre (o encausada) tras haber sido paralizada por el frío y convertida en hielo durante un tiempo, que ahora el sol devuelve a su otro hábitat.
Siento que sentí un pico máximo de estrés al haber "terminado" la carrera... y no quiero volver a sentirlo. Por eso corté y escapé, de eso y otras cosas, a un lugar que amo. No sé si es necesario que todos experimenten alguna vez en su vida un viaje a solas, tal vez este encuentro con uno mismo también se puede lograr charlando con personas, yendo al psicólogo, leyendo un libro, viendo una película... o visitando algún lugar. Pero, como buena maduradora lenta que soy, necesité hacer todo eso más o menos al mismo tiempo... para llegar a ser la persona que soy hoy. Que no soy la misma que ayer... como el agua, que ayer fue hielo... y hoy es parte de este lago.

jueves, 20 de agosto de 2009

Como agua para chocolate... o sobre las sopas instantáneas

Este texto circula por todos lados... y hasta le adjudican una parte a John Lennon. Lo cierto es que lo leí por primera vez el año pasado y lo había entendido, a medias, dentro de un gran dolor. Hoy lo vuelvo a leer y me vuelvo a ver a mi, y si bien ya no hay dolor, hay otra Natalí, hay un crecimiento que no se puede describir en palabras... hay una Natalí que está en ese camino, revolviendo, aprendiendo, haciéndose cheff...
Que lo disfruten.

¿Has probado las sopas instantáneas? Un poco de agua, revolver, y... ¡listo!.
Bien... nos han hecho creer que el Amor también es así: instantáneo.
Dos que se atraen en los primeros diez minutos de la película, transitan cuatro días o dos meses con encendidas miradas que se cruzan... ¡y ya está! Entonces se dicen las ineludibles palabras: "TE AMO". ¡No, no, no! ¡Corte, señor Director! ¡Ese guión está mal escrito!.

El Amor no es una sopa instantánea: es una comida compleja, de cocción muy, muy lenta...
Es más: nos han hecho creer que "cuando el Amor aparece" es como si estuvieras ante una mesa con mantel blanco y velas encendidas, y un Alguien anhelado te lo fuera a servir en bandeja de plata.
¡No, no, no! No te lo dan así: la vida te trae sólo una cesta rústica con muchos ingredientes.
Y tendrás que trabajar arduamente con ellos: llorar pelando cebollas, mascar amarguras, quemarte, equivocarte en la mezcla y tirarla una y cien veces.
Hasta que quizás logres cocer el manjar.
Y puede que tenga fecha de vencimiento.
Pero puede ser, en cambio, que hayas logrado gestar con el otro un alimento no-perecedero: en la India hay una palabra que es prema = devoción del uno hacia el otro.
Amor Consciente.
A medida que corta, pela, revuelve... cada cocinero se va transformando.
Pues es más que cocina: ¡es alquimia!
Y eso tiene un valor extraordinario, porque aunque lo cocido, al final, no fuera comido ya por nadie, -si el vínculo se malograra-, hay algo que justifica plenamente esa tarea: que el cocinero pueda salir del vínculo más maduro, más crecido... más sabio.
En ese caso, la experiencia que haya desarrollado implicará una pericia que le quedará disponible para sí mismo, pues se podrá perder o arruinar el objeto de amor, pero el Amor, jamás: es una habilidad que queda dentro de uno.

Sí: saber amar requiere de entrenamiento. (¡Nunca nos lo dijeron!)
Y cuando se dé una nueva ocasión es posible que ese cocinero, antes torpe, compruebe que se ha ido convirtiendo en un verdadero cheff: sabe distinguir mejor los ingredientes nobles de los potencialmente tóxicos, sabe descartar una mala poción a tiempo, sabe, cuando el potaje es bueno, tenerle paciencia al fuego lento para que no se arrebate con demasiada intensidad...

Todos lo sabemos en relación a la amistad: para que uno diga "Es mi mejor amigo", ¿cuántos años tienen que haber pasado? ¿cuántas pruebas superadas juntos?
Entonces: si decimos que una pareja es "más que una amistad", ¿cómo puede uno afirmar a los quince minutos de iniciada su propia película "es el hombre (o la mujer) de mi vida"?

Esa falta de realismo produce inevitablemente DOLOR. Pero ese dolor puede hacer que comprendamos que el Amor no es como nos lo dijeron.
Que necesitamos tirar a la basura nuestras insensatas creencias sobre lo que supuestamente es el Amor.
Que ese raro manjar sólo puede elaborarse con TIEMPO y con TRABAJO INTERNO: explorar un vínculo nuevo hasta conocerlo, y, sobre todo, CONOCERSE A SÍ MISMO A TRAVÉS DE ESE VÍNCULO. Eso es el Amor Consciente.

Nos hicieron creer que el 'gran amor', sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual... ¡que era ESO lo que funcionaba!
No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación.
Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito.

...Y entonces, cuando estés "enamorado de ti mismo" vas a poder ser feliz y te enamorarás de Alguien...

"Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día."

domingo, 12 de julio de 2009

Jugando a la Rayuela

TIERRA

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- Pero el amor también podría ser eso - dijo Gregorovius -. Qué maravilla estar admirando a los peces en su pecera y de golpe verlos pasar al aire libre, irse como palomas. Una esperanza idiota, claro. Todos retrocedemos por miedo de frotarnos la nariz contra algo desagradable. De la nariz como límite del mundo, tema de disertación. ¿Usted sabe cómo se le enseña a un gato a no ensuciar en las habitaciones? Técnica del frotado oportuno. ¿Usted sabe cómo se le enseña a un cerdo a que no se coma la trufa? Un palo en la nariz, es horrible. Yo creo que Pascal era más experto en narices de lo que hace suponer su famosa reflexión egipcia.
- ¿Pascal? - dijo la Maga -. ¿Qué reflexión egipcia?
Gregorovius suspiró...

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¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones de orden y de desorden, de libertad y Rocamadour como quien distribuye macetas con geranios en un patio de la calle Cochabamba?

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Una noche subí a mi taller, la encontré delante de un cuadro terminado esa mañana. Lloraba como lloraba ella, con toda la cara, horrible y maravillosa. Miraba mi cuadro y lloraba. No fui bastante hombre para decirle que por la mañana yo también había llorado. Pensar que eso le hubiera dado tanta tranquilidad, vos sabés cuánto dudaba, cómo se sentía poca cosa rodeada de nuestras brillantes astucias.

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Alguna vez había creído en el amor como enriquecimiento, exaltación de las potencias intercesoras. Un día se dio cuenta de que sus amores eran impuros porque presuponían esa esperanza, mientras que el verdadero amante amaba sin esperar nada fuera del amor, aceptando ciegamente que el día se volvería más azul y la noche más dulce y el tranvía menos incómodo. "Hasta de la sopa hago una operación dialéctica", pensó Oliveira.

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...la risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra...

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Mirá, no es que yo ande buscando que me caiga un refusilo en la cabeza, pero siento que no debo defenderme con un pararrayos, que tengo que salir con la cabeza al aire hasta que sean las doce de algún día. Solamente después de esa hora, de ese día, me voy a sentir otra vez el mismo. No es por Horacio, amor, no es solamente por Horacio aunque él haya llegado como una especie de mensajero. A lo mejor si no hubiese llegado me hubiera ocurrido otra cosa parecida. Habría leído algún libro desencadenador, o me habría enamorado de otra mujer... Esos pliegues de la vida, comprendés, esas inesperadas mostraciones de algo que uno no se había sospechado y que de golpe ponen todo en crisis.

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Cada vez que entramos en una crisis es el absurdo total, comprendé que la dialéctica sólo puede ordenar los armarios en los momentos de calma. Sabés muy bien que en el punto culminante de una crisis procedemos siempre por impulso, al revés de lo previsible, haciendo la barbaridad más inesperada. Y en ese momento precisamente se podía decir que había como una saturación de realidad, ¿no te parece? La realidad se precipita, se muestra con toda su fuerza, y justamente entonces nuestra única manera de enfrentarla consiste en renunciar a la dialéctica, es la hora en que le pegamos un tiro a un tipo, que saltamos por la borda, que nos tomamos un tubo de gardenal como Guy, que le soltamos la cadena al perro, piedra libre para cualquier cosa. La razón sólo nos sirve para disecar la realidad en calma, o analizar sus futuras tormentas, nunca para resolver una crisis instantánea. Pero esas crisis son como mostraciones metafísicas, che, un estado que quizá, si no hubiéramos agarrado por la vía de la razón, sería el estado natural y corriente del pitecantropo erecto.
- Está muy caliente, tené cuidado - dijo la Maga.
- Y esas crisis que la mayoría de la gente considera como escandalosas, como absurdas, yo personalmente tengo la impresión de que sirven para mostrar el verdadero absurdo, el de un mundo ordenado y en calma, con una pieza donde diversos tipos toman café a las dos de la mañana, sin que realmente nada de eso tenga el menor sentido como no sea el hedónico, lo bien que estamos al lado de esta estufita que tira tan meritoriamente. Los milagros nunca me han parecido absurdos; lo absurdo es lo que los precede y los sigue.
- Y sin embargo - dijo Gregorovius, desperezándose - il faut tenter de vivre.

- El absurdo es que no parezca un absurdo - dijo sibilinamente Oliveira -. El absurdo es que salgas por la mañana a la puerta y encuentres la botella de leche en el umbral y te quedes tan tranquilo porque ayer te pasó lo mismo y mañana te volverá a pasar. Es ese estancamiento, ese así sea, esa sospechosa carencia de excepciones. Yo no sé, che, habría que intentar otro camino.

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...Y no le hablo con las palabras que sólo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre, auras y tensiones que crispan el aire entre dos cuerpos y llenan de polvo de oro una habitación o un verso. ¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta de pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impuso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos.
Inútil. Condenado a ser absuelto. Vuélvase a casa y lea Spinoza. La Maga no sabe quién es Spinoza. La Maga lee interminables novelas de rusos y alemanes y Pérez Galdós y las olvida enseguida. Nunca sospechará que me condena a leer a Spinoza. Juez inaudito, juez por sus manos, por su carrera en plena calle, juez por sólo mirarme y dejarme desnudo, juez por tonta e infeliz y desconcertada y roma y menos que nada. Por todo eso que sé desde mi amargo saber, con mi podrido rasero de universitario y hombre esclarecido, por todo eso, juez. Dejate caer, golondrina, con esas filosas tijeras que recortan el cielo de Saint-Germain-des-Prés, arrancá estos ojos que miran sin ver, estoy condenado sin apelación, pronto a ese cadalso azul al que me izan las manos de la mujer cuidando a su hijo, pronto la pena, pronto el orden mentido de estar solo y recobrar la suficiencia, la egociencia, la conciencia. Y con tanta ciencia una inútil ansia de tener lástima de algo, de que llueva aquí dentro, de que por fin empiece a llover, a oler a tierra, a cosas vivas, sí, por fin a cosas vivas.

7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

CIELO
Julio Cortázar

jueves, 18 de junio de 2009

¿Cuánto puede contener, pues, un momento?

"...que mis ojos, al mirar los ojos de un otro, pueden encontrar, más allá del reflejo de uno mismo, mundos distintos."
Me mató esta nota...

(Che, qué reflexiva estoy últimamente, eh...)

domingo, 7 de junio de 2009

La mirada

Una lenta voluta de humo sale de la boca del Viejo Antonio que la mira y, con su mirada, le empieza a dar forma de signo y de palabra. Al humo y la mirada, siguen las palabras del Viejo Antonio...

"Mira Capitán (porque debo aclararles que en el tiempo en que yo conocí al Viejo Antonio tenía yo el grado de Capitán Segundo de Infantería Insurgente, lo que no dejaba de ser un típico sarcasmo zapatista porque sólo éramos 4 - desde entonces el Viejo Antonio me llama "Capitán"), mira Capitán, hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba. No es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras. Tenían de por sí, pero no miraban. Los dioses más grandes, los que nacieron el mundo, los más primeros, no dejaron claro el para qué o el por qué de cada cosa. Y una de estas cosas eran los ojos. ¿Acaso habían dejado dicho los dioses que los ojos eran para mirar? No pues. Y entonces ahí se andaban los primeros hombres y mujeres que acá se caminaron, a los tumbos, dándose golpes y caídas, chocándose entre ellos y agarrando cosas que no querían y dejando de tomar cosas que sí querían. Así como de por sí hace mucha gente ahora, que toma lo que no quiere y le hace daño, y deja de agarrar lo que necesita y la hace mejor, que anda tropezándose y chocando unos con otros. O sea que los hombres y mujeres primeros sí tenían unos sus ojos, sí pues, pero no miraban. Y muchos y muy variados eran los tipos de ojos que tenían los más primeros hombres y mujeres. Los había de todos los colores y de todos los tamaños, los había de diferentes formas. Había ojos redondos, rasgados, ovalados, chicos, grandes, medianos, negros, azules, amarillos, verdes, marrones, rojos y blancos. Sí, muchos ojos, dos en cada hombre y mujer primeros, pero nada que miraban.

Y así se hubiera seguido todo hasta nuestros días si no es porque una vez pasó algo. Resulta que estaban los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los más grandes, haciendo una su bailadera porque agosto era, pues, mes de memoria y de mañana, cuando unos hombres y mujeres que no miraban se fueron a dar a donde estaban los dioses en su fiestadero y ahí nomás se chocaron con los dioses y unos fueron a dar contra la marimba y la tumbaron y entonces la fiesta se hizo puro borlote y se paró la música y se paró la cantadera y pues también la bailadera se detuvo y gran relajo se hizo y los dioses primeros de un lado a otro tratando de ver por qué se detuvo la fiesta y los hombres y mujeres que no miraban se seguían tropezando y chocando entre ellos y con los dioses. Y así se pasaron un buen rato, entre choques, caídas, mentadas y maldiciones.

Ya por fin al rato como que se dieron cuenta los dioses más grandes que todo el desbarajuste se había hecho cuando llegaron esos hombres y mujeres. Y entonces los juntaron y les hablaron y les preguntaron si acaso no miraban por dónde caminaban. Y entonces los hombres y mujeres más primeros no se miraron porque de por sí no miraban, pero preguntaron qué cosa es "mirar". Y entonces los dioses que nacieron el mundo se dieron cuenta de que no les habían dejado claro para qué servían los ojos, o sea cuál era su razón de ser, su por qué y su para qué de los ojos. Y ya les explicaron los dioses más grandes a los hombres y mujeres primeros qué cosa era mirar, y los enseñaron a mirar.

Así aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocar con él, ni pegarlo, ni pasarle encima, ni tropezarlo.

Supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón. Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios. Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.

También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.

Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.

Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse.

Y ya que aprendieron esto, los dioses que nacieron el mundo les encargaron a estos hombres y mujeres, que habían llegado tropezando, chocando y cayendo con todo, la tarea de enseñarles a los demás hombres y mujeres cómo se miraba y para qué es el mirar. Y ahí aprendieron los diferentes a mirar y mirarse.

Y no todos aprendieron porque ya el mundo se había echado a andar y ya andaban los hombres y mujeres por todos lados, tropezando, cayéndose y chocando unos con otros. Pero unos y unas sí aprendieron y éstas y éstos que aprendieron a mirar son los llamados hombres y mujeres de maíz, los verdaderos."

Quedó en silencio el Viejo Antonio. Yo lo miré mirarme mirarlo y volteé la vista mirando cualquier rincón de esa madrugada.

El Viejo Antonio miró lo que yo miraba y, sin decir ninguna palabra, agitó con su mano la encendida colilla de su cigarro de doblador. De pronto, convocada por el llamado de la luz en la mano del Viejo Antonio, una luciérnaga salió del rincón más oscuro de la noche y trazando breves serpentinas luminosas, se acercó hasta donde el Viejo Antonio y yo estábamos sentados. Tomó el Viejo Antonio la luciérnaga con sus dedos y, dándole un soplo, la despidió. Se fue la luciérnaga hablando su luz tartamuda.

Un rato siguió la noche de abajo oscura.

De pronto, cientos de luciérnagas empezaron su brilloso y desordenado baile y ahí, en la noche de abajo, había de pronto tantas estrellas como la que en la noche de arriba vestía el agosto de las montañas del Sureste Mexicano.

"Para mirar, y para luchar, no basta saber a dónde dirigir miradas, paciencia y esfuerzos" -me dijo el Viejo Antonio ya incorporándose- "es necesario también empezar y llamar y encontrar a otras miradas que, a su tiempo, empezarán y llamarán y encontrarán a otras más.
Así, mirando el mirar del otro, se nacen muchas miradas y mira el mundo que puede ser mejor y que hay lugar para las miradas todas y para quien, aunque otro y diferente, mira mirar y se mira a sí mismo caminando la historia que falta todavía".

Se fue el Viejo Antonio. Yo seguí sentado toda la madrugada y, cuando encendí de nuevo la pipa, mil luces abajo encendieron la mirada y hubo luz abajo, que es donde debe haber luz y múltiples miradas...

Hermanas y hermanos maestros y estudiantes:
Esperamos que este encuentro tenga éxito y les permita a ustedes conocer y entender nuestra mirada.
Queremos repetirles que son bienvenidas y bienvenidos a estas tierras.
Sabemos bien que su mirada sabrá mirarnos mirarlos y que, luego, su mirada convocará a otras más, a muchas y habrá camino y luz y, un día, ya nadie tropezará de madrugada...
Vale. Salud y para mirar lejos no son necesarios unos binoculares, sino el largavista que la dignidad regala a quien la lucha y vive.

Desde las montañas del Sureste Mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos
México, agosto de 1999

martes, 2 de junio de 2009

Crisis

"Crisis. Se ha roto algo. Se ha roto el piso, la base de aquello que se vive. Mientras vivimos, no pensamos en lo que estamos viviendo. Cuando vamos al cine y nos entregamos a la película, nos olvidamos de que estamos en el cine viendo una película. Pero si de pronto hay un corte de luz, despertamos y tomamos conciencia: estamos en un cine viendo una película y algo está fallando. Pensamos qué hacer. ¿Quedarnos? ¿Esperar? ¿Volverá la luz? (¿Llamo a Edenor?) ¿Valía la pena venir al cine?.
Uno piensa en el cine cuando no va al cine, o cuando va y algo no funciona como debería funcionar. Crisis significa eso, algo que se rompe, y porque se rompe, hay que analizarlo."
Jaime Barylko

Me estoy haciendo muy amiga de la palabra crisis. Paso todo el día con ella, y también algunas noches...